Arte del Siglo XVIII: el Neoclásico
El arte neoclásico
Durante una buena parte del siglo XVIII las formas barrocas mantuvieron su
vigencia, ya fuese como continuadoras de las que habían surgido en el siglo
XVII o como resultado del triunfo en los ambientes cortesanos de la estética
característica del rococó. Sin embargo, conforme el siglo avanza, puede
observarse un cierto agotamiento de estas tendencias artísticas y su progresiva
sustitución por un nuevo estilo, el arte neoclásico.
En la aparición del neoclasicismo confluyen varios fenómenos: de un lado una tendencia
hacia el redescubrimiento de los principios que habían caracterizado al arte
clásico, propiciada por los impactantes hallazgos arqueológicos de Pompeya y
Herculano; por otra parte, la difusión de las ideas de la Ilustración y su
vinculación a la nueva clase social en ascenso, la burguesía, que acabó
produciendo una crítica al estilo rococó, asociado a los ambientes cortesanos y
nobiliarios, considerados ahora como propios del Antiguo Régimen.
Así pues, debemos entender al arte neoclásico como el que caracteriza el
espíritu de un siglo, el XVIII, en el cual los principios de la razón van a ir
adquiriendo progresivamente, de la mano del movimiento ilustrado, una mayor
importancia, hasta dar por el suelo con los planteamientos sociopolíticos que
habían regido a Europa desde la Edad Media. Por ello, en cierto sentido, el
arte neoclásico, con su pureza de líneas y su búsqueda del orden y la armonía,
es el arte del siglo de las revoluciones.
Comentarios
Publicar un comentario