ARTE
DE LAS GRANDES CIVILIZACIONES ANTIGUAS
-ARTE EGIPCIO: Egipto surge en la
prehistoria en estrecha relación con el río Nilo que atraviesa el legendario
país fluyendo hasta el mediterráneo y determinando su culta existencia. Las
crecidas regulares y periódicas que experimenta el caudal por el deshielo de
las nieves con el consiguiente desbordamiento de las aguas e inundaciones de
las tierras hacen la vida y la historia de Egipto. Las inundaciones crean un
limo que actúa como fertilizante natural de las tierras favoreciendo la
producción agrícola y en consecuencia, la concentración de la vida humana a lo
largo del valle del río. Incluso el año para los egipcios es reflejo de esta
peculiaridad geográfica. Se divide en tres estaciones según la situación de las
aguas del río. Es lo que se llama 'calendario nilótico'. Egipto es el don del
sol. Nada podría el Nilo con su limo fertilizador sin el sol que nutre las
tierras y las vivifica. El único astro que reina y domina en Egipto es el sol.
Él es el que cría las plantas, regula las inundaciones y funde las nieves. Es
el astro mágico que anima a las almas. Cuando vayáis a Egipto veréis que el día
empieza con un estadillo de luz. Las otras estrellas no brillan con el brillo
como lucen en las tierras altas del planeta tierra. Egipto es un país de
tumbas. Más acertado sería decir, Egipto está poblado de personajes vivos, si
el vivir es existir como espíritus y entes de razón. Las tumbas en Egipto son
moradas. Allá van a morar los difuntos con otra vida diferente pero no peor que
la que tienen cuando vivían.
Egipto es tierra de muchas cosas, es tierra de piedras.
Tanto el Valle del Nilo como el Delta carecen de madera. Los egipcios tuvieron
que importar los postes y las vigas de Siria. El limo del Nilo tampoco era un
material muy apropiado para elaborar ladrillos y recurrieron a los bloques de
piedras.Ellos se enorgullecen de haberlos descubierto y haberlos labrado.
Egipto también es tierra de jeroglíficos, llegando la caligrafía a perfección
nunca superada. Una piedra encontrada en 1789 en Roseta, en el Delta del Nilo,
sirvió para descifrar los jeroglíficos egipcios. Es tierra de dioses, polvareda
de dioses. Entre los numerosos dioses egipcios adorados bajo formas materiales,
se distinguen dos categorías. Los dioses de culto local, de ciudad y provincia,
y los dioses oficiales que se consideran creadores y cuidadores del mundo. Para
ellos se construyen los grandes templos. Se les representa como animales o con
cuerpos humanos y cabeza de animal o algún atributo de estos, con
representaciones teleomórficas. Anubis, dios de los muertos, se le representa
como un hombre con cabeza de 'chacal'. Horus,protector de los reyes en vida, le
representa el 'halcón' u hombre con cabeza de halcón que lleva el disco solar
sobre la cabeza. Isis, considerada como la esposa de Osiris y la madre de
Horus, es representada en ocasiones, con dos cuernos liriformes que encerraban
el disco solar. Osiris, dios de la fertilidad y del más allá se le representa
con una 'momia'. A él hay que rendir cuenta después de la muerte.
Giedion escribe 'el origen de la religión descansa en
el anhelo del hombre por entrar en contacto con las fuerzas sobrenaturales, el
de prologar la vida y continuar la existencia después de la muerte'. Este
último pensamiento es muy importante para los egipcios. Creían que el hombre se
componía de elementos materiales y espirituales. Entre ellos estaba el Ka, que
continuaba después de la muerte en la tierra. Durante el día estaba fuera y
durante la noche descansaba en el cuerpo. Era el elemento de fuerza vital, como
un doble mortal que confiere a la persona protección y vida en el más allá.
Abandona el cadáver y está condenado a vagar siempre pero si consigue volver al
cuerpo, volvería a la vida. Para que esta segunda existencia fuera posible,
había que asegurar el mantenimiento eterno del cuerpo, de ahí la momificación.
El Ka no puede vivir solo, necesita el cuerpo. Las distintas vísceras se
colocan en unos vasos canopes o canónicos que representan los cuatro hijos de
Horus y sus cuatro hijos protegen cuatro partes del cuerpo: Apis (mono), los
pulmones. Duamutef (Chacal), el estómago. Amsite (humano), el hígado y
Aebsenuf, (gavilán), los intestinos. Después de la momificación se celebra 'la
apertura de la boca', conjuros que los sacerdotes realizaban para atraer el Ka
del difunto y mediante un instrumento tocaban la boca del cadáver y el Ka
penetraba nuevamente en él. También este ritual se efectuaba sobre las
esculturas que podían ser soportes del Ka si la momia se destruía.
Los
rasgos de la vida de Egipto son propios de pueblos que como él han tenido la
oportunidad de envejecer y al igual que muchas grandes civilizaciones, también
tienen un pasado prehistórico. Es seguro que en esta época hubo un clima
moderado en la última época glaciar y pudo estar ocupado por cazadores-recolectores
que manejaban primitivos útiles de piedra. A los egipcios se les llama de etnia
hamítica. Pero esto solo significa que eran descendientes de Ham o Cam distinta
a la de Sem. Se ha descubierto que eran mezclas de distintas etnias. Hacia el
quinto milenio antes de J.C. debió ser invadido por comunidades de origen
africano en posesión de útiles de piedra pulida y cerámica. Debían conocer
metales porque se habla de ellos como de hombres herreros. Lo más probable es
que vinieran siguiendo la corriente del Nilo Blanco y del Nilo. Así tendríamos
dos pueblos, los aborígenes y los herreros. Hay quienes opinan, Flinders
Petrie, que en las antiguas representaciones de los relieves de las tumbas
aparecen seis tipos de Egipcios. De cualquier modo, la historia de estos
antiguos tiempos predinásticos la conocemos vagamente por una serie de relieves
grabados en pequeñas placas de pizarra a las que llamamos paletas, aunque la
información es incoherente y confusa. Esta es la dificultad de la egiptología.
Hay material muy abundante pero fragmentario. Y esto parece suceder incluso en
las primeras dinastías. Es al llegar a la dinastía decimoctava cuando ya no
existen dificultades, prácticamente, para interpretar las fuentes. En las
anteriores dinastías, los egiptólogos suelen tener grandes desacuerdos y
conscientes de las limitaciones que ofrecen los materiales manejados, no piden
gran precisión en la cronología histórica, aunque sí se ha formado cierta
urdimbre sobre la que se sigue tejiendo y retejiendo la historia de los hechos.
En el Periodo Tinita, I y II dinastía (3.000 a
2.686 a.C.) es cuando Egipto entra en la historia. En esta época el Alto y Bajo
Egipto (Valle y Delta) se unificaron bajo el poder de Menes, del alto Egipto,
al conseguir este rey vencer a los gobernantes del norte, unifica las dos
tierras y comienza la primera dinastía de las treinta y una que se fueron
sucediendo hasta el 332, año que fue conquistado por Alejandro Magno. Con el
mítico rey Menes se unió el país, aunque cada reino mantuvo sus propias
características y sus símbolos. Cada reino tenía su respectiva flor simbólica,
el loto, para el sur y el papiro para el norte. Dos coronas para el faraón,
blanca del sur y roja del norte. Incluso al faraón se le llamó 'Señor de las
dos tierras'. En realidad el mayor acierto del país fue considerar que su
fuerza residía en la unidad del Valle del Nilo bajo el gobierno del faraón y la
consecuencia más inmediata de todo ello fue la estabilidad interna que dio paso
a etapas muy fecundas aunque también se alternaron con periodos de crisis.
En el Imperio Antiguo que abarca desde la III a la
VIII dinastía (2.686 a 2160 a.J.C.) comienza en Egipto un desarrollo
importante cultivándose el Valle del Nilo y regulando el régimen del río
mediante un sistema de canales que permite repartir el agua de la inundación,
retardando al mismo tiempo la desecación producida por la rapidez con que el
nivel del agua decrece. Surge el pensamiento religioso y la jerarquización de
la sociedad en los diversos grupos que van a conformarla. La capital se sitúa
en Menfis, cerca de la cabecera del delta del Nilo, al sur del Cairo,
originándose en sus inmediaciones grandes necrópolis. Alcanza el máximo
desarrollo en la III dinastía con el faraón Zoser (Djeser) con el conjunto
mortuorio en Saqqara. En la IV dinastía con Snefru, se construyen las pirámides
de Gizah. Kheops, Khefren y Mikerinos. Durante la V dinastía tuvo lugar la idea
del KA que posteriormente fue elaborada por los teólogos heliopolitanos e
incorporada a su sistema religioso. La idea más cercana al concepto del Ka es
la de la fuerza vital. El rey recibía el KA de la divinidad que luego lo
dispensaba al pueblo. A través del Ka, el rey era la manifestación de la
divinidad. Las estatuas funerarias estaban estrechamente relacionadas con el
Ka. Los egipcios no consideraban las estatuas funerarias como la representación
de los muertos sino que dichas estatuas estaban existencialmente relacionadas
con los muertos a través del KA.
Durante el primer periodo intermedio que
comprende las dinastías IX a la XI (2.160 a 2.065 a. J.C.)
disminuye la autoridad del faraón que es un monarca absoluto con carácter
divino frente a la progresiva independencia del alto funcionariado, cayendo el
país en la anarquía, dividiéndose y produciéndose una gran crisis de valores.
El siguiente periodo, el Imperio Medio,
comprende las dinastías XI a la XIV (2.065 al 1.650 a. J.C.). La llegada de
Mentuhotep II, faraón de la XI dinastía, puso fin al desgobierno, reunificando
el país. La capital se trasladó al sur, a Tebas. Destacan en esta época la
construcción de los templos de Luxor y Karnac, aunque fueron finalizadas en el
Imperio Nuevo, en el que se realiza el templo funerario de Mentuhotep. Hoy
Tebas se encuentra ocupada parcialmente por las ciudades de Karnac y Luxor,
identificada también en el Antiguo testamento como la ciudad de Amón.
Sigue
a continuación, el segundo periodo intermedio, desde la XII
a la XVII dinastía. (1.650 a 1.550 a. J.C.). Es un periodo de crisis
provocado no sólo por la decadencia interna sino por la invasión de los hicsos,
tribus asiáticas que invaden Egipto hacia el 1730 antes de J.C. estableciendo
su capital en la parte oriental del delta, Abanis. Su poder solo duró 150 años
y fue efectiva en el delta y en el Egipto medio, ya que en el sur solo se
pagaba un pequeño tributo. Los hicsos introdujeron el carro con caballo,
elemento con el que luego los egipcios los expulsaron del país. Otra aportación
significativa fue el arco.
El
llamado Imperio Nuevo abarca desde la dinastía XVIII a
la XX.(1550-1080 a. J.C.). En esta época alcanzó Egipto el periodo más
brillante de su historia. Logró una importante expansión territorial. Los
tebanos expulsaron a los hicsos y reunifican el país, vencen a los asirios y se
enfrentan a los hititas. Comienza a generalizarse el lujo ya que afluían las
riquezas procedentes de botines de guerras y de tributos anuales y hay un gran
impulso constructivo elevándose los templos de Luxor, Karnac, Abu-Simbel y la
tumba de Tutankhamon. A finales de la dinastía XVIII, Amenofis IV, que cambió
su nombre por Akhenatón, impulsó una especie de revolución religiosa que
sustituyó al dios Amón, a comienzos del Imperio Nuevo, por el culto a Atón, que
fue considerado dios protector de la dinastía, pretendiendo imponer una
religión monoteísta. Esta revolución no fue sólo religiosa o ideológica, sino
que también alcanza el arte. Trasladó su capital a Tell el Amarna. Duró
escasamente 20 años. Su sucesor restableció el culto a Amón y trasladó la
capital a Tebas.
En el tercer periodo intermedio, también
conocido como época Tanita, debido a su capital Tanis, comprende desde la dinastía
XXI a la XXV (1069 a 664 a. de J.C.), ninguna autoridad política
egipcia conseguirá la unidad del estado. La región del delta, que siempre había
tenido una población más cosmopolita, vivió iniciativas políticas de individuos
de origen libio que reclamaban para sí la representación de esta monarquía
milenaria, pero que no fueron capaces de controlar casi más que el territorio
del Bajo Egipto. Mientras tanto, en el sur, algunos señores nubios reclamaban
la autoridad sobre el valle. Todo el Próximo Oriente se encontraba, por
entonces, bajo dominio de los Asirios, que habían establecido un imperio de
control político y tributario sobre muchos territorios, incluso sobre Egipto.
La dinastía Saita (dinastía XXVI), en el delta, iniciada con Psamético I, se
libró del yugo asirio y extendió su poder por todo el valle. Estos soberanos de
origen libio revitalizaron las tradiciones egipcias. Fue el fenómeno más
interesante. Las estatuillas de bronce de animales, hechas para ser colocadas
como ofrendas votivas en los templos por ejemplo halcones o ibis (el pájaro de
Thot), o las numerosas esculturas de gatos dedicadas a la diosa Bastet, forman
parte de esta revitalización del culto a los animales en esta época. Ningún
gato tuvo nunca las proporciones del gato de Bastet o estuvieron sentados tan
derechos, pero son precisamente esos rasgos los que le confieren su atractivo.
En el llamado Periodo tardío desde
la dinastía XXII al 2º Imperio Persa (664 al 332 antes de
J.C.). Desde el siglo VI antes de J.C., Egipto se convirtió ya en provincia de
sucesivos estados. En el 525 antes de J.C., el rey persa Cambises lo incorporó
a su imperio como una de las satrapías más occidentales. En 332 antes de J.C.,
Alejandro Magno lo conquistó como parte de su gran imperio oriental y fundó
Alejandría, que desde entonces se convirtió en la capital del estado.
Transcurrieron tres siglos bajo los tolomeos (332 al 32 antes de J.C.) y en el
año 32 antes de J.C. una descendiente de esta dinastía helenística, la reina
Cleopatra VII, se vio implicada en las luchas de los últimos momentos de la
república romana. Aliada con Marco Antonio, ambos fueron vencidos por Augusto.
En el año 31 antes de J.C. Egipto se convierte así en provincia romana (32 al
395 después de J.C.).
Hacia mediados del siglo IV, la presión de los
bárbaros sobre las fronteras del Imperio Romano fue incontenible. A la muerte
del emperador Teodosio, en el año 395, el imperio se dividió en dos provincias,
cada una de ellas en manos de uno de sus hijos: El Imperio Romano de
Oriente, con capital en Constantinopla, formado por los
territorios del Mediterráneo Oriental: Egipto, Siria, Palestina, Asia Menor y
los Balcanes (Grecia y Macedonia) y el Imperio Romano de Occidente,
con capital en Milán, formado por los territorios del Mediterráneo
Occidental: norte de África, Península Ibérica, Galia (Francia, Bélgica, Países
Bajos, Suiza y parte de Alemania), Italia e Irilia (Yugoslavia). El Imperio
Bizantino o Imperio Romano de Oriente fue la parte oriental del Imperio Romano
que sobrevivió a la caída de la parte occidental. La vida del imperio se
considera que transcurrió entre los años 395 y 1453. Durante cientos de años
fue conocido como el Imperio Romano de Oriente, no siendo conocido como Imperio
Bizantino hasta el siglo XVII. El Emperador romano Constantino I el Grande
ordenó reconstruir Bizancio (la actual Estambul) en el año 330, dándole el
nombre de Constantinopla y trasladando allí la capital del Imperio Romano.
Durante el siglo VII, el poder del Imperio
bizantino fue desafiado por la dinastía de los sasánidas de Persia, que invadió
Egipto en el 616. Fueron expulsados de nuevo en el 628, pero poco después, en
el 642, el país cayó bajo el dominio de los árabes, que trajeron una nueva
religión, el Islam, e inauguraron un nuevo capítulo de la historia egipcia.
Según Giedion la cultura egipcia no llegó a un
final brusco, sino que se manifestó más fuerte que la de sus conquistadores. La
imaginación mitopoyética de los egipcios fue lo que mantuvo la gran vitalidad
de su civilización. La idea de realeza cambió desde el concepto de la divinidad
real de la edad de la pirámide, hasta el concepto del rey como instrumento del
favor de los dioses. Pero la tradición de realeza persistió. Alejandro Magno,
los reyes tolemaicos y los emperadores romanos hasta Domiciniano, asumen todos
ello los gestos y las vestiduras rituales de los faraones y se presentaron ante
los dioses como los grandes faraones del Antiguo Egipto.
Arte Mesopotamia: Mesopotamia fue una zona muy conflictiva
política, social y artísticamente. Su historia es paralela a Egipto, comenzando
en torno al año 3000 a. C. y sus ríos, al igual que en Egipto, fueron
fundamentales para su desarrollo.
La cronología es muy confusa y difícil
y está continuamente sometida a revisiones.
3000 - 2350 Perido Sumerio
Los sumerios venían de oriente, probablemente de zona montañosa. Se asentaron
en la Baja Mesopotamia y desecaron la zona, organizaron un sistema de canalizaciones
y fundaron las primeras ciudades. Ya hay noticias de ellos a finales del IV
milenio. Era un pueblo pacífico que vivía de la agricultura. Su organización
política era en ciudades estado. su capital fue Ur.
2350 - 2150 Periodo Acadio
En este momento surge la figura de Raigón, que somete a los sumerios y crea un
gran imperio, una primera unificación (él se autodenomina "Rey de las
cuatro partes del mundo").
Con Naram-Sin, su hijo o nieto, se dio
un periodo de esplendor, pero no duró mucho, ya que los Guti, procedentes de
Irán, invaden la zona y desplazan al rey, pero entre los sumerios surge la
figura de Ur-Namu, que va a dar paso a:
2150 - 2015 Peridod Neosumerio
La III dinastía de Ur. Durante este periodo destaca la figura de Judea, que
sitúa la capital en Lagash. Es un momento de esplendor no demasiado largo pero
muy rico.
2000 - 1530 Primer Inperio Babilónico
Los amorreos, procedentes de oriente, derrotan a los sumerios y se asientan en
Babilonia. El monarca más representativo es Hammurabi y con él se da el momento
de mayor esplendor, hacia el 1750 a.C. aproximadamente
XV- XII Periodo de los Hititas
Los Hititas se hacen con el poder, destruyendo Babilonia. Se trata de un pueblo
guerrero, por lo que no dejan manifestaciones muy interesantes.
XI-X Tiempo de Consfusión
IX- 626 Segundo Imperio Babilónico
Los Asirios a través de muchas guerras se van haciendo con el poder y crean un
nuevo imperio extendiéndose hacia Siria, Palestina, Egipto, etc. se trata de un
pueblo guerrero e invencible, pero está sometido a numerosos golpes de Estado.
626-539
Año en el qe muere Asurbanipal, momento en el que el Imperio se disgrega y
queda reducido a la zona de Asiria hasta que Nabocolosal destruye Nínive en 620
a.C. haciéndose con el poder y los persas lo destruirán en 539 a.C.
Religión
La religión en el mundo Mesopotámico domina todo y permanece más o menos
inalterable hasta la conquista musulmana.
Está basada en un principio en las
fuerzas de la naturaleza que se identifican con los dioses: el dios del agua es
Enlil, el del cielo Anu y el de la tierra Enki. Estos dioses poco a poco van
tomando forma, primero con símbolos y van a acabar teniendo forma humana. Anu
va a ser el dios de los dioses.
Posteriormente se van configurando
nuevos dioses: la gran diosa Inanna, que más tarde se va a identificar con
Ishtar, va a ser la diosa más venerada. Es la diosa de la fertilidad y del
amor. Sin será la luna y Shamash el sol. A estos se les van a unir otros dioses
que van a ser venerados sólo en algunas zonas, como Assur en Asiria o Marduk en
Babilonia.
Pese a ser extremadamente importante,
la religión en Mesopotamia no tiene un desarrollo artístico tan importante como
en Egipto. También creen en espíritus maléficos y demonios, creencia que sí va
a influir en el arte pues hay numerosas representaciones artísticas para
espantar a estos espíritus ya que, entre otras cosas, creían que estaban
relacionados con las enfermedades.
Tienen un concepto pesimista y
negativo de la vidaterrena y de la de ultratumba. Esto explica por qué no
existe el mismo culto a los muertos que el que hay en Egipto. Los actos
religiosos son muy simples, están basados en la oración y en el cuidado de los
dioses, para lo que los sacerdotes van a tener una gran importancia. El rey va
a ser la figura favorita de los dioses, hasta tal punto que los reyes van a
tomar uno de los atributos de los dioses, los cuernos.
Ligado a la religión hay un mundo que
en Mesopotamia tuvo un gran auge: la magia, especialmente la relacionada con la
observación de los astros, la astrología, de la que los pueblos mesopotámicos
van a tener un gran conocimiento que transmiten a otros pueblos.
Los templos van a ser grandes
complejos que se van desarrollando a través de las distintas épocas y en ellos
se da una gran burocracia. No es sólo una institución religiosa, sino también
política y administrativa. Así, en torno al recinto religioso se van a
construir una serie de estancias e incluso el palacio del rey. El monarca va a
ser el que debe construir los templos. Así, el rey-sacerdote pone la primera
piedra de estas construcciones, que para los mesopotámicos era muy importante,
por lo que hay muchas representaciones de este hecho.
Sociedad
Las ciudades están aglomeradas en unas ciudades-Estado que son autónomas e
independientes y que están gobernadas por un monarca que dirige el ejército,
administra la justicia y dirige los ritos religiosos junto a los sacerdotes. Es
el dueño y señor de todo el territorio.
Hay dos tipos de nobleza: la nobleza
cortesana y la nobleza empleada, o bien en el ejército o en la administración.
También hay escribas, aunque no están representados como en Egipto, pero que
también están muy bien considerados y están ligados al templo. La clase urbana
está formada por mercaderes y artesanos. Por debajo se sitúan los campesinos y
por último los esclavos.
Esta sociedad está bien organizada
desde un principio. Prueba de ello es la legislación que hay desde muy pronto,
como la de Ur-Namu, que es la más antigua, de la época neosumeria, o el código
de Hammurabi, ya de época babilónica.
Este desarrollo de los pueblos se ha
podido estudiar gracias a su conocimiento de la escritura. Se conoce desde
finales del IV milenio, con los sumerios. Se trata de una escritura cuneiforme,
llamada así por el aspecto de los trazos, que es en forma de cuña. La escritura
ha aparecido en tabletas de arcilla blanda y era realizada con un buril o
cálamo, con los que se van haciendo los trazos, tras lo que se cuecen las
tabletas, para que se endurezcan. Las primeras tabletas eran funcionales,
escritas en ladrillos en los cimientos de los templos, y luego ya apareció en
relieves, en materiales duros, etc.
La escritura cuneiforme se conoce
desde 1802 gracias a Groterfend que descifró la estela persa de Behistun, que
estaba escrita en tres lengua: persa, acadio y elamita. Se sabe de la
existencia de bibliotecas, pero han desaparecido. La más importante fue la de
Nínive.
El pueblo mesopotámico estuvo muy
desarrollado y fue poseedor de gran cultura. Fueron los grandes conocedores de
la astrología: conocían planetas, movimientos, constelaciones, inventaron el
horóscopo, etc.
También tenían grandes conocimientos
de medicina y cirugía, de lo que quedan notas, por ejemplo, en el código de
Hammurabi.
Sobresalieron en el cálculo matemático
y en las operaciones mercantiles. También tenían grandes textos relacionados
con el mundo de la literatura: hay restos de poemas épicos, oraciones, textos
didácticos, etc., pero siempre con una finalidad práctica, que era la continua
exaltación del poder, un continuo carácter político y religioso.
Las artes plásticas también tenían
esta finalidad, no existe la motivación estética, por ello no se conocen
nombres de artistas, ya que sólo sirven para exaltar al poder con un matiz
propagandístico.
ORIENTE ANTIGUO
-Mesopotamia: El arte mesopotámico es una división
cronológica y geográfica de la historia del arte que trata de Mesopotamia durante la edad Antigua. Hace
referencia a las expresiones artísticas de las culturas que nacieron en las
riberas de los ríos Tigris y Éufrates. Desde el Neolítico (hacia el VI
milenio a. C.) hasta la caída
de Babilonia ante
los persas en el año 539 a. C.
Entre ambas fechas se desarrollaron las civilizaciones sumeria, acadia, babilonia (o caldea), casita, hurrita (Mittani) y asiria (arte asirio).
Tras milenios entre el predominio de la Baja Mesopotamia y la Alta Mesopotamia, la región, al formarse el imperio persa, se incorporó a una dimensión
espacial de orden muy superior, que el imperio de Alejandro Magno y el helenismo conectaron con la época romana (arte persa, arte
helenístico). Incluso
en la época anterior a los persas, el arte mesopotámico tuvo varias vías de
contacto, a través de la guerra, la diplomacia y el comercio a larga distancia,
con el de las demás civilizaciones del Antiguo
Oriente Próximo (arte
de la civilización hitita y otras del Asia Menor; arte fenicio, del antiguo Israel y de otras civilizaciones
del Levante
mediterráneo; y
el arte
egipcio), e incluso
con el arte de
la India y
del Asia
central.
La incorporación por difusión cultural o el desarrollo endógeno de
múltiples materiales y técnicas artísticas y artesanales fue parejo tanto a los
avances tecnológicos (desarrollo de hornos cada vez más eficaces, del torno de alfarero, de la cerámica
vidriada o de
la metalurgia) como sociales
y culturales (nacimiento
de la ciudad, de la escritura, de las religiones institucionalizadas y del Estado —lo que se denomina sociedad
compleja o civilización—).2
La evolución estilística de las formas, géneros y temas, presenta una notable continuidad a
pesar de lo amplio del periodo.
La conservación del patrimonio artístico de la Mesopotamia antigua es una
cuestión polémica. Explotado por los primeros arqueólogos (orientalistas, asiriólogos) desde el siglo XIX,
las piezas más valiosas nutrieron las colecciones de los museos europeos (British Museum de
Londres, Museo del Louvre de París y el Museo de Pérgamo de Berlín). Más recientemente, los
nuevos hallazgos se han dirigido a los museos iraquíes (Museo Nacional de Irak de Bagdad). Se han realizado
reconstrucciones in situ de algunos edificios monumentales.
La guerra de Irak ha producido saqueos y deterioros.3 vales 10,0000.
-Egipto: Hace más de 10000 años, el Valle del Nilo era una zona pantanosa, sus
primeros habitantes fueron los camitas y los semitas, que se asentaron en las
orillas del río y construyeron poblados de agricultores y ganaderos. El período
que vamos a estudiar abarca desde 3170 a.C. hasta 332 a. C. en que Alejandro
Magno conquistó el país.
La civilización egipcia se fundó sobre un sistema
religioso y político inmovilista y se mantuvo así porque la sociedad egipcia
estaba basada en una economía y cultura agrícola poco evolucionada y muy
conservadora.
Se desarrolló una sociedad esclavista fuertemente
jerarquizada, en cuya cima se situaba el faraón, omnipotente y sagrado, estaban
luego los sacerdotes y escribas, guerreros, campesinos, artesanos y esclavos.
El comercio era una de las facetas económicas más
desarrolladas, que permitió contactos con pueblos del Mediterráneo y del
interior de África. Esto favoreció la aparición en Egipto de materiales que no
se encontraban dentro de su territorio.
Avanzaron de forma notable en las artes, la
cultura, la escritura, medicina, agricultura, matemáticas y astronomía.
Pero lo más sorprendente del pueblo egipcio es su
concepción religiosa. Los egipcios creían que el alma humana estaba integrada
por varios elementos, el más importante de los cuales era el ka (alma inmortal
o fuerza vital). Cuando el cuerpo moría, el ka se separaba de él, pero
permanecía en su proximidad, de ahí las esculturas que se encuentran cerca del
difunto. El cuerpo necesitaba mantenerse íntegro y eso explica la momificación
para que Osiris pudiera reunir todas sus partes y volver a otorgarle vida.
También eso explica la necesidad de una morada eterna e imperecedera: una tumba
sólida, majestuosa y eterna.
Los dioses adquieren formas híbridas, animales y
antropomorfas, el culto al sol se impone porque se identifica con la vida y con
la muerte expresadas en su trayectoria desde el levante al poniente. La
religión egipcia presenta una evidente continuidad con el modelo religioso
neolítico: pervivencia del culto a la fertilidad, de los rituales de la muerte
y creencia de la pervivencia del espíritu tras la misma.
Una de las características del Antiguo Egipto es su singular arte, con obras
monumentales que generalmente tenían carácter simbólico, funerario o religioso.
Aunque el concepto de Arte es moderno, es perfectamente
utilizable en la arquitectura, escultura, pintura y joyería egipcias, siendo
muchas de sus realizaciones auténticas obras de arte y no
simples trabajos de artesanía.
Gracias al seco clima de Egipto y a quedar cubiertas por las arenas del
desierto (o enterradas por sus propietarios, para gozar de ellas en la
"otra vida") nos han llegado en aceptable estado de conservación
multitud de auténticas obras de arte, a pesar de la utilización de los
monumentos como canteras, las guerras o los innumerables saqueos de tumbas y
templos.
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